Dinosaurios en Las Hoyas

fósil de dinosaurio

Encontrar un esqueleto de dinosaurio es una la actividades más valoradas por los que excavan en el yacimiento, en cambio su abundancia es escasa en Las Hoyas. Si bien, algunas de las áreas donde se han excavado son ricas en huellas aisladas o pequeños rastros de estos organismos. Desde el comienzo de las excavaciones sólo se han hallado dos ejemplares, y restos de individuos de pequeña talla. El ejemplar primero adquirió el sobrenombre de “corretón”, pues se trataba de un individuo de ornitomímido característico por la longitud relativa de sus extremidades posteriores.

También recibió este sobrenombre, por el modo en que apareció en el yacimiento, primero su cráneo, luego su mano, después parte de su cuerpo, de modo que parecía que el animal estaba en continuo movimiento y hubo que darle “caza” desmontando pilas de escombros arrastrados por las maquinas que habían actuado para despejar el terreno y favorecer el proceso de excavación.

Rastro de dinosaurio

El nombre científico de este dinosaurio es Pelecanimimus polyodon, su especie hace referencia a uno de los rasgos más particulares de su anatomía, el tener centenares de pequeños dientes entre el maxilar y la mandíbula. Su descubrimiento permitió interpretar la evolución de los ornitomimosaurios, y concebir que la adquisición de una boca edentada (sin dientes) propia de los ornitomimosaurios que poseen un pico córneo, comenzó por reducir el tamaño de los dientes, pero no así su número. Pelecanimimus es otro de los ejemplares únicos que ha proporcionado el registro de Las Hoyas, pues se trata del único ejemplar conocido en Europa y el más antiguo del registro fósil de su grupo.

Las huellas de los dinosaurios de Las Hoyas son de diverso tamaño, las huellas de mayor tamaño indicarían que el animal que las produjo debía medir unos 2 metros de alzada. Estas huellas están relativamente mal conservadas y carecen de detalles que ayuden a interpretar que organismo las produjo. En general son huellas de unos 10 a 20 cms de longitud entre el dedo tercero y el talón. Muchas de estas huellas están orientadas y siguen una misma dirección, lo que nos hace suponer se formaron en vías de paso concretas que utilizarían estos organismos, tal vez para acceder a las fuentes de agua, pero esto es sólo de momento una especulación.